Zoa Monher (n. 1997, vive y trabaja en Las Palmas de Gran Canaria) es una artista visual canaria cuya práctica pictórica investiga la transformación de la identidad femenina y la representación del poder femenino en el esoterismo. En los comienzos de su trayectoria firmaba como Zoso Monher, un seudónimo que le permitía abordar sus vivencias desde cierta distancia. La decisión de recuperar su nombre propio, Zoa, marca el reconocimiento de la experiencia personal como territorio de creación.
Su trabajo parte de la maternidad, entendida como una iniciación física y psíquica que modifica el cuerpo y altera la percepción de una misma. Monher se pregunta qué sucede con la identidad anterior cuando nace una madre y por qué, a lo largo de la historia, tantas mujeres han recurrido a símbolos semejantes para representar su potencia. Esta recurrencia plantea una cuestión central en su investigación: si procede de una memoria cultural compartida, de la experiencia corporal o de la necesidad de dar forma a lo invisible.
Un accidente alérgico la alejó del uso del óleo con pincel, lo que la llevó a dominar el impasto y la espátula. Este cambio le abrió un nuevo enfoque tridimensional, permitiéndole experimentar con texturas y matices de luz.
El eje central de su obra es la feminidad. Su trayectoria en constante evolución y sus viajes alrededor del mundo le han otorgado una sensibilidad especial hacia la figura y la identidad de la mujer. Cada retrato invita a un recorrido introspectivo y sensorial, convirtiendo su obra en una ventana hacia lo intangible y lo espiritual. A través de su arte, transmite emociones y reflexiones que conectan con el espectador, resaltando la belleza y singularidad de la mujer, al tiempo que celebra la diversidad y la riqueza de la experiencia humana.
La artista trabaja a partir de archivos digitales de museos. Mediante la fotografía y el collage, introduce su cuerpo en composiciones de la pintura clásica y altera las posiciones, los gestos y las estructuras de poder de las imágenes originales. Posteriormente, traslada estas composiciones al papel o al lienzo con acrílico y pastel al óleo. La alquimia, la interpretación psicológica de Carl Gustav Jung y los estudios simbólicos de Juan Eduardo Cirlot le permiten abordar la identidad como una materia en transformación.
Su investigación dialoga con el universo espiritual y cromático de Hilma af Klint, la dimensión política y materna de Mónica Sjöö y la oscuridad transformadora de Adriana Ciudad. Visualmente, su pintura reúne la libertad cromática del postimpresionismo y el fauvismo con la síntesis de la ilustración japonesa. También encuentra afinidades con Helen Frankenthaler, Tracey Emin, Yoshitomo Nara, Yayoi Kusama y Studio Lenca, especialmente en la relación entre materia, autobiografía e identidad.
Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y máster en Diseño Gráfico por UDIT, Monher desarrolló durante varios años su carrera en el ámbito del diseño digital y desde 2025 centra su actividad en la práctica artística. Desde entonces, ha construido una trayectoria en constante proyección: ha participado en Fermento, Espacio La Panera, Tenerife (2025), y en Hybrid Art Fair, Madrid (2026), como artista seleccionada por la Asociación Islas Canarias de Artistas Visuales. La incorporación de varias de sus obras a la Colección del Gobierno de Canarias en 2026 señala el creciente reconocimiento institucional de su práctica y su progresiva presencia en el arte contemporáneo canario.
Statement
La maternidad aparece en mi práctica como una fuerza alquímica que transforma mi manera de crear, cuidar y comprender el cuerpo. Me interesa explorar la potencia del cuerpo femenino en sus dimensiones animal, espiritual y simbólica: un cuerpo capaz de convertir sangre en leche, sostener la vida y atravesar una profunda transformación física y personal.
Esta experiencia abrió en mí una sensibilidad distinta y una nueva percepción del cuerpo como origen, memoria y tránsito. En mi obra emergen símbolos vinculados a la diosa, los ciclos, la fertilidad, la alquimia y la cábala. Recurro a ellos para revisar los mitos y las imágenes que históricamente han definido lo femenino, desplazando las ideas de obediencia, sacrificio y monstruosidad hacia formas de autonomía, intuición y transformación.
Mi trabajo dialoga con artistas como Hilma af Klint, Mónica Sjöö y Adriana Ciudad, que han utilizado la imagen como espacio de revelación y pensamiento. Visualmente, construyo atmósferas simbólicas mediante colores asociados al misticismo y al poder femenino, con una sensibilidad cercana al impresionismo y a la delicadeza compositiva de la ilustración japonesa.
Busco crear imágenes abiertas, capaces de despertar en cada espectador un recuerdo, una intuición o una interpretación diferente.
Obras destacadas
EXPOSICIONES